Decálogo del Colegio de Pediatría del Estado de México

 

 

1.- El Colegio de Pediatría del Estado de México me da oportunidad para continuar mi enseñanza y elevar mis conocimientos científicos y una oportunidad para servir a los demás.

2.- El Colegio me pide en cambio, y yo gustoso le doy: mi devoción espiritual para elevarlo, mi fuerza social para engrandecerlo, mi capacidad científica para honrarlo y mi lealtad para defenderlo y afianzarlo.

3.-Conozco la responsabilidad que adquiero cuando un niño enfermo se confía en mis manos.

4.- Conservaré mi espíritu fuerte, mi mente clara y mis conocimientos firmes para cumplir esta misión.

5.-Sacrificaré mis distracciones, mis descansos y mi sueño cuando así lo requiera un niño enfermo.

 

 

6.-La omnisapiencia no desviará mi conducta ecuánime, la vanidad no torcerá mi razón, el egoísmo profesional no tendrá cabida en mi trabajo diario ni en mi labor  asistencial y docente.

7.-Sabré ser compañero para trabajar, sabré ser compañero para aprender y sabré ser compañero para enseñar. Siempre guardaré respeto por mis colegas y todos aquellos que estudian y trabajan para superarse y también por aquellos que tienen más experiencia que yo.

8.-Sé que la disciplina y el método en mi trabajo diario, en la investigación, en la enseñanza y en el estudio me llevaran al  éxito.

9.-Mi satisfacción más grande será devolver sano a sus padres  a un niño que me entregaron enfermo.

10.-Mi recompensa mayor será haber contribuido al prestigio del Colegio de Pediatría del Estado de México con mi trabajo, y saber que en  la escuela de la Pediatría Mexicana ha quedado una piedra puesta por mis manos.

 

 

 

Modificado del decálogo del Dr. Federico Gómez Santos